Las proyecciones





Ya hemos visto, que de ese inicio primero deviene todo lo que conocemos como UNIVERSO, que surge a modo de proyecciones concretas de temporalidades materiales-energéticas, siendo ello todo cuanto conocemos pero que es todo cuanto existió y existirá. Todo ello no es más que las consecuencias de su propia existencia, sus pedacitos tras la explosión que salen proyectados desde el origen en un interminable movimiento, tras lo cual no se contempla una voluntad directa de generarlas, sino que es por causa de un desequilibrio que se produce. De ahí aparece el mundo tridimensional en el que se ubican, manifiestan y repercuten, pues éste es el único marco en el que pueden darse, y cuanto se encuentre allí, es con lo que puedan repercutir y repercutirse.
Observamos que hay determinados elementos químicos ordenados de alguna manera, que reúnen, al menos, cuantas características fundamentales hasta aquí he descrito, pero cada una en particular, con su energía, equilibrio, etcétera, y es a ésto a lo que denominamos materia.
Vemos, también, que no existe una sola forma de ordenación de la misma, sino que hay infinidad de variaciones que les confieren unas características, propiedades y peculiaridades, pero todo ello tendente a sus propias dinámicas existenciales, que en su duración le dan el concepto de vida, y todas tienen en común el cumplimiento inexorable de su dinámica vital.
Así pues, del acto creativo deviene cada vida, entendida como lo que realmente es, es decir, evoluciones materiales generadas como proyección de aquello de lo que deviene, y está sometido una pulsión existencial. En éste acto se dan las premisas hasta aquí expuestas; ser, estar y existir, o también extrapolable a tiempo, dinámica y existencia, y todo ello en equilibrio y con autonomía.
Bien, esa vida se dará en la materia cuyo despliegue de posibles repercusiones se dan dentro de lo que llamamos tridimensionalidad, pues es ese su mundo. Aquí, en el largo, ancho y alto, se da todo, sometido al tiempo,  las leyes naturales es en este marco donde encuentran los elementos que las crean, pues es en esa materialidad en la que reside la energía, las dimensiones y las ponderaciones entre sus repercusiones, así que, es aquí donde sus dinámicas se dan en toda su plenitud.
La dinámica define esas limitaciones y se puede contemplar como un eje maestro, en el que se definen sus características físicas, debido a que reúne las limitaciones de ese ser generado, y en ello cumple aquello que le da su sentido, nada fuera de esos límites le puede hacer ser, sino que dentro de ellos es donde lo consigue. Digamos que esto es el ESTAR de las tres premisas de todo lo generado del inicio.
La materia obedece a unas imposiciones vitales que le dirigen a un fin, y de una manera irrenunciable e inevitable, esto no puede ser otra cosa que su proyecto innato y se produce relacionado con su dinámica, para que su existencia pueda darse, que le dará sentido a sus limitaciones. Estamos hablando de la EXISTENCIA.
Digamos que los objetos no pueden ser otra cosa, cada uno es como es, y es lo que es, e incluso, sólo son una repercusión para lo cercano, pero, bajo ningún concepto ese objeto puede llevar a cabo otra cosa que ser él mismo, y es por ello que existe. Esto es una de las características irrenunciables del inicio, y aunque aquí se ve desde el punto de vista de las limitaciones concretas, de la materia, no cabe más que comprender que es obvio que nada es, sin ser él mismo, así que esta obviedad no hay que pasarla por alto pues no habrá nada generado que no cumpla con esta premisa, cuando no ocurre se produce un cambio, lo cual, es generar otra materia distinta que llega a ser lo que es por adquirir su propio equilibrio e independencia.
Utilizando una representación mental conceptualizada  de la que tan dependiente somos los humanos, se puede dibujar un eje tridimensional donde ser, estar y existir sean cada eje, y sus pautas sean que el tiempo es la pulsación de cada materia, la dinámica la marcan la autonomía y equilibrio, y el eje de la existencia sus características en el universo, de la resultante de ellas, se obtiene un punto imaginario entre esas tres dimensiones que lo sitúa en todo el universo, donde el resto está plagado de otras materias y de pérdidas.
Quizá así se pueda comprender lo que denomino como proyección. El punto (0,0,0), es el momento inicial y desde ahí todo es, está y existe en relación a estos tres ejes.
La materia está por su dinámica que puede quedar reducido a un valor en su eje (L,A,An)
La materia es por su tiempo vital o pulsación vital (T,P)
La materia existe por esa resultante entre equilibrio y autonomía (E,Au)
Las resultantes entre estos tres interdependientes puntos, se cruzarán en ese concepto imaginario tridimensional que he conceptualizado, que no tiene por qué permanecer quieto y estático, sino que será la resultante de las funciones vitales que gobiernen cada eje más las repercusiones con las que reaccione. En todo ello se dará como constante la pulsión misma, que de esos intercambios de energía, junto con las variadas formas de combinarse y evolucionar, se creará todo.
Imaginemos una mesa de billar en dos dimensiones, en principio ponemos una sola bola, en todo ese tapete se la ve a ella, si le aplicamos una fuerza, ésta se moverá según las funciones naturales que lo gobiernen dibujando sobre el tapete una trayectoria. Si ponemos otra bola mientras se mueve y le imprimimos otra fuerza, cada cual trazará su propia trayectoria, pero por las mismas leyes que le hacen comportarse como se comporten, al encontrarse se repercuten y modifican sus movimientos que eran sus normalidades, pero siguen estando allí, sólo que repercutidas, es decir, ha habido un intercambio de energía cuya resultante es una modificación en su estado, quizás con un cambio de dirección, sentido, velocidad, y probablemente, alguna muesca delatadora del roce, cuyo polvillo pasa a formar parte del tapete. Si introducimos una infinidad de bolas, todo se complica hasta el infinito, y podemos imaginar el panorama de una mega repercusión entre todo cuanto se repercuta, y entre las repercusiones mismas, en ocasiones se producirán movimientos y en otras veces serán cambios, en fin, el universo.
La cuestión es esa, los tres ejes marcan gráficamente el ser, estar y existir de cada cual y en ello se da todo.
Veamos ésto en la realidad, como ejemplo, imaginemos un animal o planta cualquiera:
Es; Por sí mismo tiene sus tres dimensiones. Es tiene tres ejes.
Está; Discurre su tiempo vital marcado por su pulsión, es decir su constante ser y no ser. Estar contiene un eje en el que se cumple el binomio.
Existe; Se da su equilibrio y autonomía. Existir contiene un eje con dos dimensiones.
Todo el universo podría dibujarse gráficamente en un eje de coordenadas complejo, porque cada cosa de ese universo es la resultante de una función, dependiente de sus propias variables, y cuyo resultado que vemos de cada cosa es, en realidad, una proyección compleja particular de ser, estar y existir.

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