Justo después del INICIO



Bien, digamos que algo ha sucedido y es por ello que hay una explosión. Ahora, congelamos ese preciso momento.
Aparece un cambio que está provocado por alguna repercusión, y desde entonces ese todo se disgrega.
Este cambio implica dos sucesos fundamentales:
Por un lado, el todo deja de serlo, y por otro lado, sus disgregaciones aparecen como algo.
Ésto es debido a que se ha producido una repercusión, que es una influencia que le provoca cambio, y esta influencia puede deberse a uno de estos dos contextos:
1. No ha podido permanecer estable en sí mismo en las condiciones internas en las que se encuentra.
2. Ha aparecido una influencia externa que repercute en sus condiciones internas de estabilidad.
Lo que es cierto es que aparecen las disgregaciones a modo de fragmentos de ese Todo inicial, y se dan estas tres ideas:
Primera, están dotadas de potencialidades intrínsecas, segunda, que les "devienen" de una proporción del Todo, es decir, tercera, la suma de las potencialidades de los “fragmentos o disgregaciones” tiene la potencialidad del inicio.
Ahora bien, cada una de esas disgregaciones, sean cuales fueran, reúnen dos peculiaridades de su punto de partida:
1. Pueden ser contempladas individualmente como un INICIO.
2. Permanecerán como tales mientras estén en equilibrio.
3. Aparece el tiempo.
En este preciso momento, en el que hemos congelado el suceso, aparecen las repercusiones, que antes no habían como tales, sino que estaban contenidas en ese inicio. También sucede, que algo deja de ser lo que era, y produce una o varias disgregaciones que emanan de ello, por obvio que parezca, no lo podemos dejar pasar, pues con ésto tenemos definido el concepto de tiempo, que hay que entender como inicio de algo nuevo procedente de algo que deja de ser.
También es obvio que mientras se establezca un equilibrio, permanece sin cambio la disgregación, pero siempre puede producirse un cambio que le haga disgregarse, y dejar de ser, estar y existir, por lo tanto el tiempo se inicia con el cambio, y permanece en el equilibrio, pues si no hay cambio no hay tiempo, y si hay cambio hay tiempo.
Esas disgregaciones son las consecuencias de la explosión, y al aparecer en el tiempo, aparece también su existencia.
Durante ese tiempo en el que existen, se da lugar un equilibrio que los mantiene siendo como son, y sin él se produciría otro cambio, por lo cual el motivo de su concreta existencia es su equilibrio.
Ahora avancemos y dejemos que el tiempo transcurra y contemplemos la explosión y sus repercusiones.
Vemos que aparecen elementos en la escena que antes no estaban: las manifestaciones de energía, variedad de materia, el tiempo, los equilibrios, etc. Todo ello da sentido y define a ese escenario nuevo lleno de variedad, así que, esa suma de todo lo creado será semejante a su inicio, o mejor dicho, todo ese conjunto es el INICIO que se ha concretado de esa manera.
Observamos, con inquietud, las materializaciones que aparecen, porque la suma de ellas contienen todas las características iniciales, pero cada cual en su medida, o mejor dicho, cada cual con potencialidades concretas, no obstante, cada cual es como un todo, pues puede repercutir en otros pedacitos ya existentes, y generar cambios, a través de sus repercusiones mutuas.
Vemos que todo acarrea consecuencias de sí mismo, pero todo está sometido, básicamente, a las mismas premisas, ideas y características que las del inicio: Potencialidad, Instante y Equilibrio (es, está y existe) 


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