Introducción

La naturaleza, en esencia, es el contexto donde se produce la relación entre las materias que la conforma.
Dicha relación se da porque todo en ella es algo, porque cada algo repercute de alguna manera con otros, y porque cada algo es capaz de desenvolverse dentro de su contexto.
La naturaleza, es el conjunto de las manifestaciones en las que ella se puede concretar, y se da la concurrencia de que cada una de ellas son capaces de; ser, estar y existir unívocamente.
Reconocemos a la naturaleza por sus manifestaciones en el mundo físico, unas son percibidas por sentidos naturales pero otras superan sus límites, es por ello que los seres humanos hemos creado instrumentos para que lo traduzcan dentro de nuestros límites de percepción, lo cual utiliza de aparatos cuyo comportamiento es percibido por nuestros sentidos según la magnitud de aquello a lo que sea sensible, tal es así con los termómetros para la temperatura, multímetros en la electricidad, contadores Geiger con la radiactividad, los analizadores de espectro radioeléctrico para las ondas electromagnéticas, radiografías, escáneres, tag, etcétera, en fin, éstos o cualquier otros métodos por los cuales, lo aparentemente invisible o indetectable, aparezca en un nivel en el que seamos capaces de magnificarlo y cuantificarlo.
Algunas de sus manifestaciones se repercuten fríamente, es decir, no aparentan sentir, y otros aparentan un sentir, pero en ambos casos se dan los mismos elementos; al menos dos se repercuten, de ello se produce un resultado que normalmente tiende a una estabilidad.
Ahora bien, nosotros somos manifestaciones que ella ha creado y nos nombramos como seres, poseemos capacidad de percepción por unos mecanismos sensibles a los que les hemos convenido en llamar sentidos naturales.
Así es como percibimos la realidad, la información que podemos captar por ellos nos llega a nuestro centro de proceso cerebral a través del sistema nervioso, y éste nos hará tomar alguna decisión, pero lo hace ante la pérdida de estabilidad que introducen las variaciones en la realidad, es decir, lo que nos interesa es averiguar la repercusión en nosotros de esos cambios, lo cual implica que en esa estabilidad el sentido se relaja y deja de percibir. Ésto es demostrable si presionamos en un punto de nuestro cuerpo, notaremos la presión durante un tiempo pero al permanecer, dejamos de percibirlo y sólo notaremos los cambios sobre ese estado.
La percepción es la base a través de la cual se transmiten las variaciones, en relación a ello el ser tomará decisiones, éstas estarán repercutidas por un mecanismo interior que le producirá su movimiento, y éste tenderá a su estabilidad. Vemos que todo ser atiende a la realidad según su estabilidad, tal es así que lo estable es la deseable no percepción y su variación es la percepción mas un cierto aprendizaje sobre su repercusión, pero siempre están los sentidos preparados para percibir los cambios, incluso, de la no percepción, pues notar el cambio significa notar el estado desde el que se cambia.
Cuando hay percepción suele ser porque de alguna materialidad emana su repercusión, puede ser un olor, una electricidad, una temperatura, etcétera. pero esa materialidad representa la última repercusión posible en esa concreción, pues dicha corporalidad se manifiesta entre el "vacío" del que están compuestos sus átomos.
Bien, en la naturaleza hay una multiplicidad de seres naturales, distintas formas de repercutirse, y todas generan cosas y, también, otras repercusiones, pero todo cumple con esas tres palabras, pues todo; es, está y, existe, a la vez.
Todos los seres pueden relacionarse unos con otros según sus ámbitos, y a todos, esas tres palabras les dirige sus vidas, pues, en cuanto una de ellas no se de,... devendrá su desaparición.
En la naturaleza, existen tres premisas, pues sólo si; eres, estás y existes,... se concreta ella.
Inmediatamente, al hablar de naturaleza, viene a la cabeza la materia, la corporalidad, la masa,... todo lo relacionado con algo tangible, pero en realidad, el vacío también es parte de la naturaleza, pues en él, se desenvuelve la materialidad. Observemos que la cantidad de materia de un átomo es mínima en relación al vacío abarcado por las órbitas de sus electrones. Podríamos afirmar que ese vacío es la otra parte de la materialidad, y sin él no se puede dar. En el proceso de los sentidos, es decir de percibir y no percibir, tiene similitud, pues, no existe materialidad sin inmaterialidad, y todo ello son las concreciones de la naturaleza.
Qué duda cabe que cada ser está dotado de unas capacidades que le ayudarán a cumplir con esas tres palabras por sí mismo. Éstas le hacen insensible frente a cualquier manifestación natural que no sea capaz de percibir, pero es dentro de su ámbito donde la naturaleza le tiene dotado para desenvolverse.
Así que, cuando un humano analiza a otro ser humano, ocurre lo mismo como cuando un león percibe la presencia de otro león.
Es decir, en un contexto determinado aparece otro ser reconocido como similar, y ello va a generar un desenlace. Éste será de una manera u otra dependiendo de los factores que cada cual valore por la incidencia sobre su repercusión posible, lo cual está dirigido y programado en sus instintos, que a fin de cuentas organizan sus expectativas, es decir, su; ser, estar y existir.
Los seres de una misma especie se entienden entre ellos como una comparación el uno del otro y en ello se relacionan; bien en reproducción, en sociabilidad o en alimentación o en seguridad, la cuestión es que en la materialidad existe esa inmaterialidad que emana de ella y establece esas pautas de relación. Cada comportamiento individual está influenciado por el estado en el que se encuentre cada cual y es lo que desarrolla sus propias vidas instante a instante.
Los seres de especies distintas, se ven entre si según tengan de marcada instintivamente su relación, y también según aprendan de sus propias vidas sobre la repercusión posible para ellos, que de persistir en el largo plazo del tiempo, terminará por dejar una impronta, también, instintiva.
La relación entre seres de ámbitos distintos se da por usabilidad, ya que los intercambios energéticos entre ellos marcan sus existencias.
Finalmente, cualquier cosa o ser que forme parte de ese universo, se mantendrá como tal si sigue unas mínimas reglas sin las cuales peligra su existencia.
Este peligro está siempre implícito en todo, y supone su término.
Dicha terminación individual, normalmente no implica nada drástico para ese universo, sino que su desaparición revierte en el propio universo, quien utilizando de esa misma potencialidad energética, generará aleatoriamente y sin mayor conciencia, cualquier otra repercusión entre el resto de unidades de sí mismo.
Para el ser humano, hablar de ciertos temas le supone una predisposición en su pensamiento y en su afecto, así que, advierto que hay que tener una mente abierta para comprender lo que se irá explicando, que de por sí, es bastante tedioso e intrincado, pero, simple a la vez, pues hay toda una repetición de condicionantes y procedimientos en cada paso evolutivo de la materia, que a menos que nos sintamos un elemento más del todo, no será aceptado lo aquí expuesto.
El ser humano es muy arrogante y no acepta aquello que no entre en lo que culturalmente se considere que es digno, por evidente que sea, pero, a la vez, tras derribar esa resistencia cultural, se dispone a seguir añadiendo conocimiento, convirtiendo aquello en un elemento más del conocimiento humano.
La humanidad, tiende a asignar su ignorancia a deidades, ideas globales y necesidades de orden, pues no es capaz de aceptar que todo es tan sólo una consecuencia de lo que produjera del inicio, y es cierto que cuando la humanidad acepta, aunque sea en parte esa idea, se afrontan constructivamente problemas.
Cuando no se entienden las cosas, a menudo, aparece la superstición, la imposición, el miedo , pero cuando se comprenden, aquello merecedor de tales males deja de serlo, y al menos se convierte en importante en lo suyo, y dejan de existir imposiciones ilógicas, deidades crueles e inexistentes, ni se acepta ya la imposición con el silencio de la ignorancia. Lo mismo ocurre con el momento actual de la humanidad. Estamos en un momento tan avanzado, que ninguna ideología ni religión ni movimiento convence espiritualmente a la humanidad, pero es debido a que aún arrastramos demasiado peso cultural equivocado, pues no podemos comparar todo con el ser humano, como si fuéramos el centro de todo, tenemos que aceptar que somos polvo de estrellas cuyos átomos pasarán a otro ser cuando se desprendan de nuestra corporalidad.
Todos, procuramos ser fieles al papel que decidimos adoptar en la vida, lo cual será portador de cierta tranquilidad vital, que es la resultante entre el peso de las necesidades y su resarcimiento.
Ésto es una constante universal, y remarca la necesidad de la utilización de ésta técnica en todo, es decir, para que las cosas se produzcan se necesitan de unos elementos. Si algo demuestra la evolución es que el equilibrio es lo que hace que algo permanezca, y eso en el ser humano significa poner la proporción justa a cada parte de la ecuación, para que la existencia sea lo mejor posible, es decir, su porción de materia con la de pensamiento y con la de cultura. Desde la observación se comprende que todo obedece a sus causas y se desarrolla por sus condicionantes, resultando en una consecuencia. Así es que las notas musicales forman la música, pero dependiendo de cómo se conjunten, se producirá una música u otra. Esto es extrapolable a cualquier realidad, incluso al pensamiento, a las necesidades vitales, etcétera.
Así pues, cuando la ciencia revela cómo es la realidad, cuando la filosofía revela las obviedades sin las que la realidad no existiría, y cuando la humanidad se permeabiliza al arte más allá de las imposiciones morales, entonces la humanidad avanza, ya que los objetos son mejor diseñados en favor de su usabilidad, los planteamientos son mejor comprendidos universalmente, y la sensibilidad humana aumenta en su permeabilización individual.
Éste saber se transfiere a la generalidad de los seres humanos a través de la información, y como así ha ocurrido desde el inicio, se hace cada día más inevitable no trivializarlo y aceptar que ello es lo que; hizo, hace y hará, al ser humano avanzar.
El avance es una cuestión metodológica de la mano de los tres grandes motivadores; la filosofía, la ciencia y la cultura, pues cuando se cogen de la mano, el ser humano es imparable en su avance, a menos que suceda un parón natural, como ya ha sucedido por los restos que nos llegan de pasadas civilizaciones en diferentes partes del mundo, y con concepciones culturales diversas.
Es por esto que utilizaré una voz automática para exponer la cuestión a la que me refiero, y de ésta manera quien lo reciba, no identifique este vídeo o texto con cualquier comparación con otro ser humano, pues se hace necesaria cierta separación para poder ver los límites, y en este caso, el límite es el propio ser humano.
También utilizaré imágenes y músicas para apoyar sensorialmente el mensaje, ya que los seres humanos, si algo necesitan es sentir, es decir, comprender por medio de sus sentidos, pues sólo por la lógica es insuficiente.
En el transcurso de los capítulos, iré desgranando mi concepción de lo que es la Naturaleza, y sus manifestaciones y evoluciones como lo son; el universo, las personas, animales, plantas, objetos, elementos químicos, partículas elementales y el propio inicio de cada uno, así como el inicio de este universo que contiene a todo ello.
Intentaré introducirme en todos los pasos que la naturaleza muestra a ojos de la razón y la observación arrojando otra visión, quizá no nueva, pero propia, de lo que es la realidad.
Una vez reciban el mensaje, mi misión estará cumplida, pues entonces ustedes la llevarán consigo, y podrán aceptar o no que ésta información es otro elemento más en la comprensión de la naturaleza, pero su concepto de realidad, habrá cambiado.


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