Estar, Ser, Existir



Aunque ya estamos muy avanzados en el tema, y es redundar más, estas tres palabras merecen más explicación, pues todo gira en torno a ellas, la relación que hay es tal que difícilmente se puede hablar de una sin implicar a las otras y, aún así hay diferencias que detallar.


Basta que una de ellas no se produzca para que aquello desaparezca, además es tan impensable como que parece ilógico cuantificarlo, aunque estemos abocados a ello y puede ser que alguien quiera hacerlo. Lo que ocurre es que un suceso se da antes que otro, y hace que se produzcan diferencias en la realidad, como detallo en el capítulo anterior de la complejidad.


Ésto es tan sólo achacable a este mundo de finitudes, limitaciones y pulsiones, de por sí tan concretas y diferenciadas en cada individualidad, así es que antes se da un suceso que otro, y a ello quizá le achacamos la suerte o la aleatoriedad, aunque si se dieran las mismas condiciones se reproducirían automáticamente, lo complicado de conseguir es la concurrencia exacta de condiciones.


Con una mente mínimamente analítica, no es posible pensar que hay algo que repercuta en la realidad sin un por qué, pero una mente con cierta propensión a la inexactitud si que lo asigna con prontitud a moralidades sin un mayor por qué natural, e incluso sin otro por qué. Realmente como seres humanos, no necesitamos indagar en la vida más allá, simplemente con ser lo que nuestro entorno nos conmine, ya es bastante para cumplir nuestra premisa de ser, estar y existir, así que no es achacable que se pasen por alto estas cuestiones, como obviedades ignoradas.


Pero, ciertamente, cada individualidad está definida por sus limitaciones quienes les dota de ciertas capacidades, aunque ello no es otra cosa que la afirmación de una manera particular de superar sus necesidades, lo cual es su verdadero fin, pues constantemente siente esa necesidad a superar.


Dichas concreciones individuales cumplen ciertas funciones vitales, más o menos definidas, que aceptan ciertas variaciones, pero no se separan en su esencia de lo que clasificamos con tal o cual sustantivo. No obstante, sabemos que todo está repercutido por su entorno, y es por ello que en determinadas condiciones adquiere unas dotaciones adaptativas concretas, pero que en otro ambiente, son otras incluso, muy distintas.


Para predisponerse a estos conceptos, hay que comprender que cada suceso, inevitablemente acaece antes que otro, y que al suceder repercute en las consecuencias que sobre él incidan.


En cualquier persona se pueden dar tres estados básicos, y con frecuencia de uno se llega a otro, me refiero a; el estado de toma de decisiones, el negociador y el activo. Hay que comprender los estados como el momento en el que se encuentra la persona y no como la consecuencia de sus acciones, pues éstas serán según le conmine la realidad.


Esos tres estado son comunes a todo el reino animal y vegetal, incluso también al mundo de los objetos y los elementos básicos, pues representan las acciones posibles entre cosas, a saber;

  • Pueden actuar, es cuando están incidiendo con protagonismo propio en la realidad circundante.

  • Pueden negociar un estado, me refiero al intercambio que se produce cuando es la realidad que te incide y reaccionas.

  • Pueden permanecer; cuando por sus propias características, las incidencias directas e indirectas, no te modifican.


Ahora bien, no siempre se encuentra cada “cosa” en la misma predisposición, pues la realidad le hace adoptar un estado momentáneo por la repercusión que se está produciendo sobre él.


Así que como ejemplo, no es lo mismo que te den una noticia cuando tu estado anímico es positivo que negativo, o invitarte a un viaje cuando no tengas recursos para afrontar su gasto. Vengo a significar, que aunque los tres elementos están, no siempre el primero en producirse es el mismo, y se debe por el momento de predisposición en el que se encuentra.


Bueno, ahora partamos de las acepciones que del diccionario de la Real Academia Española les significan:

Estar: Dicho de una persona o de una cosa: Existir, hallarse en este o aquel lugar, situación, condición o modo actual de ser.

Ser: Dicho de una persona o de una cosa: No tener igual en su clase. // Haber o existir

Existir: Dicho de una cosa: Ser real y verdadera.


En la definición de estar utiliza a existir y ser. En la definición de ser utiliza a estar y existir, y en la definición de existir nos habla de ser y, por alusiones de realidad, también de estar.


Si formamos un triángulo y situamos en cada vértice a una de estas palabras, de cada uno saldría una flecha en la dirección de los otros dos. Cuando terminemos de dibujar todas las formas posibles nos quedará un triángulo en el que desde cada vértice, parte una flecha y recibe otra, pero situados desde cada vértice sólo podemos mirar en un vértice a la vez, pero te pueden repercutir dos.


Como vemos, están tan ligadas que es difícil hablar de una sin involucrar a las otras, la predisposición debe ser, entonces en lo que me deba fijar y no en las tres palabras en sí, pues el camino que se siga según las flechas, indicará de qué estamos hablando.


Ser-Estar-Existir: 

Concepto SER:  Apunta a estar y a existir

Debemos entender que esta palabra hace referencia a aquello que está (en el mundo tridimensional) y por lo tanto existe (está en equilibrio y es autónomo).

Concepto ESTAR: Apunta a ser y existir


Debemos entender que esta palabra hace referencia a aquello que existe (está en equilibrio y es autónomo) en un mundo que lo localiza (tridimensional) y se da su tiempo individual.


Concepto EXISTIR:  Apunta a ser y estar

Debemos  entender que esta palabra hace referencia en aquello que se da su tiempo individual y en el mundo tridimensional que lo contiene.


Una circunstancia del mundo físico es el movimiento, pues desde el INICIO se produce, o como mínimo ya lo llevara antes. Casi que podría sustituir la noción de creación por movimiento, pues éste concepto está tan ligado a todo, que se puede decir que es un elemento más, así que merece una consideración a parte por ser un concepto importante.


Precisamente por ese concepto de movimiento, es que se da una predisposición en el orden de aparición, casi inadivinable en el origen de los sucesos, y en ello es que se dan las proyecciones del INICIO.



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