Desligamiento intelectual



Como se ha visto con la sobre-evolución, la intelectualidad tiene un peso predominante en estos seres pluricelulares, en ellos la realidad interna y externa es traducida a una memoria cerebral, en cualquier caso, estos seres son capaces de distinguir en la realidad si beneficia o no a su pulsión, y de dejar ésto memorizado de una forma permanente en sus conexiones nerviosas, esta información permanece en ellos como experiencia adquirida, que será tenido en cuenta como comportamiento a seguir. Dicho comportamiento se convierte en la manera en que siente su contexto, y de ello se producirá un comportamiento.
Durante su vida, una vez marcada esa memoria, el ser se ve liberado de realizar todo ese proceso cada vez que pase por lo mismo, así que en cuanto empiece a comparar la realidad por sus sentidos, siente la realidad y le genera un comportamiento lógico a ese sentir, y cuanto más lo realice más rápida será su respuesta. Repetido millones de veces, puede llegar a quedarse impreso en su genética, y quizá, ni siquiera llegue a formar parte de su inteligencia adquirida en vida, liberando al proceso intelectivo de su control, aunque no por ello quede fuera de alguna parte más automatizada de su cerebro.
Muchos de estos comportamientos se establecerán como definitivos o estables tras su evolución, y ni siquiera llegarán a formar parte de esa inteligencia, sino que obedecerán a un movimiento automático genético instintivo, tales son los ejemplos de la coordinación de sus digestiones, el movimiento de sus músculos ante determinadas situaciones, etcétera, pero también aprenderán a comprender cuando la situación es más o menos urgente a la hora de generar un movimiento, como por ejemplo, la distancia mínima tolerable ante lo desconocido o peligroso, pero también a reconocer su grupo social y la posición que ocupa en el mismo, o a saber que deben vigilar su entorno para proteger a su camada o rebaño, etcétera.
Ésto ya no es sólo un obedecer a algo físico, preside un concepto dirigido por un sentir, pues sienten que deben anticiparse a las circunstancias, están constantemente atentos y preparados a las señales que perciban con el fin de mantener su pulsión actual, que es ser ellos, es decir, hacer lo que hacen. Quizá sus niveles de hormonas, u otras sustancias internas, les hagan percibir la realidad de esa manera, pero desde luego que lo físico no es la finalidad en sí, sino un medio para conseguirla, y lo llevan arraigado instintivamente, es decir, no pueden dejar de hacerlo, llegando incluso a enfrentarse voluntariamente a situaciones que, si no fuera por este contexto, no se darían, como lo son los enfrentamientos por la reproducción o la alimentación o la seguridad de grupo, por ejemplo.
Esos conceptos están ligados a la realidad existente, buscan en lo que hay y su función es continuar transmitiendo en ella su aporte. Su día a día es una lucha constante con los elementos, pues sus necesidades de; ser, estar y existir, las tienen que cumplir dentro de un aguante personal, pasando hambre, sed y peligros, pero a todo se enfrentan sin otros planteamientos inteligentes que les provean un futuro mejor, simplemente viven así y automáticamente así lo transmiten.
Por último llegamos a la intelectualidad que asignamos al ser humano, el cual creemos que es el animal racional por excelencia (al entender humano, claro) pero hay que entender que desde el punto de vista de cualquier ser, su pensamiento es el más intelectual, pues como estamos viendo, lo hereda como herramienta para llevar a cabo su proyecto vital.
Entramos en el sexto paso evolutivo, en el que se encuentra el ser humano. Están implícitos todos los pasos anteriores por ser un animal más, y está sometido a los mismos condicionantes básicos, pero hay una característica evolutiva singular, consiste en que sabe que su mundo está limitado por su naturaleza, pero se gobierna en él por su subjetividad, es decir, valora según una “previsión” lo beneficioso o perjudicial de los sucesos acaecidos o por acaecer, similar a como lo hacen los demás animales, sólo que es capaz de conceptualizar más situaciones de su vida, y para ello tiene desarrollada una parte de su sistema cerebral que le permite sentirlas sin experimentarlas físicamente, para lo cual usa de la imaginación, ésto le facilita pensar por anticipado soluciones sin necesidad de pasar por ello para cumplir con la misma pulsión de cualquier ser.
Como es natural, hay que entender ésto con visión evolutiva y no instantánea, pues pasaron millones de años para que todo ello se consolidara en su comportamiento, y conforme evolucionaba de la mano del pensamiento, sus habilidades generales aumentaron y disminuyeron sus especializaciones como especie, así que su genética fue perdiendo esas concretas memorias ya innecesarias en pos de su capacidad intelectual.
Su modo de proceder ya no es meramente animal, los conceptos invaden su memoria y hacia ellos dirige su pensamiento y acciones, incluso ese comportamiento instintivo de reunir y defender a su rebaño de hembras, o de proteger en su guarida a su camada, o de proveer de alimento a sus larvas, ahora lo engloba todo en su manera de entender la realidad mediante conceptos humanos, así que se organiza socialmente para adquirir alimento, seguridad y procreación, en un intento por superar limitaciones que la vida natural le impone, y de lo que es consciente.
Se afianza en el sentir porque obedece al mundo de los conceptos sociales como la justicia, la verdad, la organización social, la fidelidad, el trabajo, el ocio, en fin, cuantos se le planteen le gobernarán sus acciones dirigiendo sus pensamientos dando un paso por delante de las necesidades naturales.
Conforme avanza en su evolución se reconoce como un ser pensante y descubridor de sí mismo, aparentemente inconexo con todo el mundo natural del que procede, pues en él, no hay nada parecido como él, aunque hay muestras en animales con aparente similitud. Su avance le aparta tanto de sus orígenes que casi ya no sabe cómo valerse en ese contexto, y se ha creado un mundo artificial sin el que no sabe vivir, pues hay que dárselo todo prefabricado para cumplir con su pulsión, aunque hasta ello empieza a parecer una limitación a superar.
La sociedad de la que forma parte, organiza a sus integrantes como si de células se tratara, de manera que a las personas las engloba dentro de trabajos concretos para conseguir su pulsión, que ahora se llama dinero, pues sin él le será muy difícil vivir. Sus sociedades se asemejan a él mismo, pues hay un cerebro y unas personas que dirige para el beneficio de esa sociedad, unas de esas personas serán detectores, otras productoras, otras transformadoras, otras médicos, otras predictivas, etcétera, pero cada una de esas personas tienen que conseguir sus fines a través del trabajo, lo cual le facilitará el instrumento mediante el cual podrán adquirir todo aquello que les permita cumplir con su sentir.
El ser humano resulta ser un animal que de sus estados anteriores de evolución obtiene todo su potencial, pero también todas sus limitaciones, ya que es lo menos especializado en el medio natural, y a la vez, lo más capaz, pues reúne una serie de habilidades intelectuales que le permiten salir adelante, pero no puede apartar su individualidad del conjunto.

Él mismo cree que se diferencia de los animales en que su voluntad si es libre, por ser capaz de atender a otras necesidades que no son las meramente instintivas, y ello es gracias al convencimiento personal, pero en realidad no puede hacer otra cosa, pues, como cualquier animal, responde ante los estímulos según su contexto interior y exterior, donde su sentir le dirige siempre como convencimiento instintivo hacia su pulsión.
En realidad, es el ser de las finalidades conscientes, y es por ello que necesita medirlo todo, saberlo todo, conocerlo todo, para ir un paso por delante de su propia pulsión, pero no se da en él ningún tipo de movimiento distinto de los ya expuestos, sólo que por su capacidad de imaginación comprende que  existe algo superior a él mismo de donde, de alguna manera, debe proceder.
Básicamente aquí finalizaría el acto creativo que encontramos en la naturaleza, es esto una clasificación de cuanto se conoce, pero no hay que dejar pasar por alto el mismo espacio desconocido o incluso  lo desconocido . Todo ello son consecuencias de la naturaleza, no mundos a parte de ella.

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