Cadena de dependencias



La diferencia básica entre el INICIO (el primero) y lo generado desde él, es que lo segundo está más limitado por ser una combinación de elementos de lo primero, lo cual indica que éstos tienen menos potencialidad que el inicio del que procede, pero no quita que adquieran cierta potencialidad individual que les identifica individualmente y les caracteriza dándoles identidad.
 
Como estamos viendo, el INICIO se desintegró transformándose en sus partes y desaparece como tal, y a todo eso que sale tras la desintegración lo llamamos UNIVERSO, ahora bien una vez que existe todo ello, comprendemos que el "INICIO" se reparte en cada una de ellas dotándoles de unas características intrínsecas, es decir, que cada parte adquiere su particular potencialidad pero siempre se cumple que la suma de todo cuanto genere será igual al INICIO.

Por esas características que adquiere toda esa compleja pluralidad de partes que aparecen, es que se generan relaciones entre ellos lo cual no hace más que evidenciar la capacidad de repercusión entre todas ellas.
 
Entonces cada elemento de éste nuevo universo, gracias a las repercusiones posibles entre las potencialidades de las realidades existentes, es puede también generar cambios y actuar como otro inicio, y aquello a lo que llegue a convertirse o generar también adquirirá esta característica, pues también tendrá potencialidades de la misma forma a como las consiguió, y por ende, esto es una pulsión intrínseca que le deviene de su origen, como cabía esperar.

En cada caso, tras ese primer INICIO, ya no se produce una desintegración de todo para crear un UNIVERSO sino que sucede sobre unos elementos concretos de este universo y se genera ese cambio que da lugar a ciertas combinaciones nuevas que se añaden a lo que ya existía, por lo que esto es un inicio, ahora en minúscula.
 
Éstos ya no son tan desintegradores como el INICIO primero, pero lo que se transmite es que cada consecuencia contiene esta potencialidad individual.
 
Podemos ver esta característica como una cadena de eslabones pues en cada inicio nuevo esta característica se integra en sus consecuencias adquiriendo parte de su potencialidad, así que cada cosa generada, adquiere esta característica a modo de cadena con la dependencias adquirida de los inicios anteriores. Es decir, una “cosa” ahora contiene algo de potencialidad de su origen, cuya potencialidad la adquirió de la que proviene, y así hasta el inicio primigenio.

En el UNIVERSO convivirán tantos universos como inicios se produzcan dentro de él, pero cada uno contendrá a los que desde él se produzcan.
 
Como vemos, cuanto se genere proviene de lo que lo generó, pero cada cosa generada sólo contiene una fracción de esa potencialidad, por contra aumenta en complejidad pero al adquirir menos potencialidad, parece que tienda a cierta pérdida de la misma, es decir, a tener menos significación frente a los universos de los que provenga.

Podríamos decir que en nuestro universo un primer paso se dio con partículas que fueron meras pulsiones de potencialidades, en ellas la materia fuera infinitesimalmente escasa pero con una enorme potencialidad, del encuentro y repercusión entre ellas se formaron los primeros elementos básicos resultantes de su combinación, así que éstos ya estaban formadas por varias partículas cuya potencialidad era algo menor que la de ellas solas. Así mismo, quizá, de la repercusión entre estas combinaciones básicas aparecen los primeros elementos químicos, que contienen una mayor complejidad y menor potencialidad, de sus repercusiones aparecen acumulaciones masivas de ellos, y otras combinaciones entre átomos compatibles, lo cual da lugar a los objetos, en fin, que hasta ahora, conforme se generan cosas ganan en dependencias y complejidades y pierden en potencialidades con respecto a universos anteriores a él, pero todos ellos están dentro del UNIVERSO inicial.
 
Quizá pueda desprenderse la idea de que cada inicio es como una constante que se reparte en dos en cada cosa generada, por un lado su potencialidad y por otro su complejidad, y la suma de todas las cosas generadas (incluidas las pérdidas, o lo que no llega a convertirse en materia) son ese INICIO, con lo cual, cada cosa no hace más que ser destellos de la enormidad de la potencialidad inicial, pero la contienen.
 
Se cumple la norma de que cualquier inicio divide su potencialidad en la complejidad que crea.
cosa generada en el INICIO = potencialidad / complejidad
En fin, parece que por combinación de elementos, se comprende que se produce una evolución de los inicios, pues por las repercusiones que van apareciendo se va perdiendo esencialidad en los elementos generados, debido a que pierden potencialidad en aras a ganar en complejidad, pero es ésto lo que hace que aparezca. Podría llamar a esto como principio de conservación de la dinámica inicial, es decir, mantener la dinámica tras una repercusión implica perder potencialidad en la cosa generada tras la repercusión.
Digamos que es como en el ejemplo del bizcocho, se requiere de unas materias primas y elementos de repercusión que tras su confluencia en la cocción y elaboración hacen que se concrete en lo que es, y no puede ser bizcocho sin sus elementos formantes: fuerzas actuantes, mezcla, calor, levaduras, harinas, huevos, azúcar, sal, etc., tiempo de reposo y de cocción, etc.
 
Éste bizcocho adquiere su significación propia de esa combinación, pero ya no es tan amplia como la de cada elemento por separado.
 
Ahora bien, en nuestra vida real el bizcocho se percibe a distancia a través de los sentidos físicos, lo cual es indicador su potencialidad, que lo adquiere de cada elemento que lleva aparejado tanto el bizcocho como quien lo perciba.

El concepto de sentido físico nos hace comprender que existe una distancia desde la cual puede ser captado, y esto es como una barrera de repercusión de su propia materialidad, lo cual evidencia que no es necesario que las materias se toquen físicamente para empezar a repercutirse, sino que a cierta distancia las materias empiezan a “notarse”, como si hubiera un radio vector desde su exterior hacia su centro. Digamos que existe un “campo de repercusión inmaterial” en cada cosa creada. Ciertamente, este sentido es limitado y no es el mejor ejemplo, pero deja bien claro que todo irradia su potencialidad.

Esto me hace pensar que lo primero que se creó no era la materia sino las fuerzas naturales y éstas son la potencialidad que está en todo lo creado, tanto materia como no materia.
 
Ahora bien, en el ejemplo de la elaboración del bizcocho, sucede que conforme por este proceso pierden potencialidad individualidad los elementos que lo conforman, el campo de repercusión entre los ingredientes se reduce y queda mucho más cercano a la propia materialidad mutua, permitiendo que entre ellos la distancia de repercusión sea muy corta y su potencialidad sea casi comparable a la magnitud de su materialidad física, al crearse algo nuevo, en este caso el bizcocho.
 
Precisamente esas líneas vectores, o barrera de repercusión, nunca deja de existir porque es característica propia del inicio, y la materia tan sólo va a ser capaz de repercutirse en esas potencialidades energéticas, de forma que hay posibilidad de combinación es en esas líneas, y será cuando dará como resultado un objeto combinado, pero en su interior seguirá teniendo los mismos elementos esenciales, sólo que dispuestos de la manera que le permitan ese equilibrio en este universo.

Así que, por ejemplo, aunque se nos presente un bizcocho, seremos capaces de distinguir sus ingredientes individualidades porque contiene sus potencialidades.
Por esta característica sabemos que en realidad en el universo todo está rodeado por su barrera, e impide que su materialidad quede desprotegida. El contacto entre materias es inexistente, y cuando vemos algo junto es porque atómicamente están atraídos, pero nunca llegan a tocarse en su materialidad.
 
Esta es la repercusión posible de cada cosa generada con otras, y podemos decir que también estamos hablando de su garante de equilibrio, pues ello no es más que el diálogo constante entre necesidades para permanecer en cada particularidad, es decir, esta es una barrera multidimensional de repercusión a modo de resultante de energía, así que no descubro nada nuevo, tan sólo enfatizo la circunstancia vital de que cada elemento generado sólo puede darse en equilibrio, y esto es irrenunciable, por lo tanto, pertenece como característica intrínseca al inicio y se proyecta en sus generaciones en ese marco universal, convirtiéndose en un parámetro del mismo.
 
Así que ésta característica de la cadena de dependencias es importante, pues se da en todo desde el primer inicio, y alude a él en cada particularidad de este universo.
 
Por ahora ya habían dos principios de conservación que se cumplen en todo ese universo en relación con su inicio: el del movimiento y el de la dinámica inicial.
 
Ésta tercera cadena termina de definir a ese universo.
 
Universo = Cadena(movimiento con dinámica inicial con dependencias)

Para terminar con la cadena de dependencias debemos intentar imaginar ese momento en el que se desestabiliza ese punto desde el que surgió el universo.
 
Debemos asimilar que se da una "explosión" causada por la ruptura de su pulsión, y ésta ha debido ser originada por la incesante pugna por mantenerse. De esa ruptura, acaece dicha "explosión" y de ahí, cuanto fuera ese punto se concretará en su universo, es decir, las materias y la no materia. Todo ello saldrá expulsado de su origen y conforme se distancien las “cosas” físicamente ante tan colosales magnitudes, la materia se va combinando pues sólo de esa manera cumple con su propia pulsión heredada, desde entonces, cualquier cosa obedece a esta ley de la pulsión; el binomio de pasar de no ser a ser para dejar de ser, donde la primera parte (pasar de no ser a ser) es la concreta materialidad creada y la segunda parte es procedente de la pulsión del INICIO.

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